Recuerdo de una utopía
Recuerdo que al principio de mi inclinación por fotografiar mariposas, vi a nuestra bella Charaxes bien reflejada en un foro fotográfico. Inmediatamente al ver aquella belleza me dije que la tenía que encontrar y fotografiarla desde la óptica de mi cámara.


La cosa me pareció que podría ser fácil, pero lo cierto fue que tardé mucho tiempo en poder encontrarla y acercar mi cámara a ella, y no fue en los muchos paseos en su búsqueda por los madroñales de mi cercano y cotidiano Garraf, me la encontré por pura casualidad en el Parque Nacional de Monfragüe cuando me reguardaba de la calor bajo una encina en una de las zonas más altas de Parque. Nunca me habría imaginado encontrarme con ella en aquel lugar.


Fue un tiempo más tarde después de haber gastado en su busca algo de suela de mis botas de campo, que la llave de su puerta se me abrió, también por puro azar. Hablaba con un amigo aficionado a fotografiar aves, de mi querencia por las mariposas, cuando este me dijo conocer una higuera en el Garraf en la que volaban unas mariposas grandes muy bonitas y con unas especies de colas en sus alas. Recuerdo que las orejas se me pusieron de punta y con una expresión de alegría me dije ¡Charaxes...!


Naturalmente al día siguiente estaba con mi colega en la higuera en cuestión y no en plan contemplativo, estaba fotografiando a rabiar a aquella hermosa utopía que desde aquel momento dejaba de serla.


En aquel día de emociones no muy controladas no aprendí mucho sobre nuestra bella mariposa, para mí sin duda una de las más hermosas de todas las que vuelan por nuestros aires, pero me quedó una cosa bien clara, que no era en los madroños en donde la debía de buscar en esa fase de su ciclo, y que los higos bien maduros sería buenos aliados para relacionarme con ella.
