Ensoñaciones, despertares y otras paranoias.

Abrí el cerrojo de la caja en donde encerrabais a la estrella chispeante. Al verla allí tan esplendida de luz soñé iluso de mí que nadie más la encerraría, entonces liberé su espacio para que volara y su luz iluminara mi camino, sin duda tu camino también; pero toda la furia de la Caja de Pandora se desató antagónicamente para que mi estrella chispeante no brillara y la opacidad de lo mediocre reinara sin chispa alguna en el aire.

Ante aquel absurdo vi llorar a la Luna y temblé de una rabia inusitada intentando recoger las lágrimas del cometa, lágrimas de Luna, bálsamo ayer para soñadores y poetas, hoy preludio de una era gris que ella otea desde arriba y que yo siento desde abajo.

La estrella chispeante liberada de su encierro traza en vano líneas circundantes intentando de esparcir su luz, pero demasiadas fuerzas negativas se anteponen y la debilitan en su propósito. Ante tal visión yo quisiera rescatarla y ocultarla a salvo en algún lugar seguro de mi desván, por si alguna vez germina la semilla de la razón y puedo nuevamente echarla a volar, para que ilumine nuevamente el espacio de esa nueva era. Pero la estrella chispeante no se deja de coger, en su angustia que es mi angustia, recela temerosa de mis guantes de seda y sigue circundando una órbita inútil en su afán de iluminar nuestros caminos, sin importarle vaciar en el esfuerzo una energía acumulada a través de miles de siglos.

Una lluvia torrencial de lágrimas de luna empapa mi cuerpo y ya en mi sueño con la estrella chispeante y una Luna que llora, mi piel se arruga, se agrieta, se rompe dejando penetrar hasta el tuétano de mis huesos, una humedad ácida y corrosiva que me pide a gritos la liberación del despertar, el despertar, una falacia tangencial a la paranoia de mi sueño que no secará mi cuerpo de la torrencial lluvia de lágrimas de luna.
jose dijo
me recuerdan a los cuadros de parques y estanques de monet!
23 Diciembre 2010 | 09:23 AM