Un paseo por el Garraf
La mañana aún es joven y el fresco de la misma aún se deja sentir en el aire, el olor que este desprende me levanta el ánimo que a decir verdad no necesita demasiado para sentirse eufórico y que se llena de buenas vibraciones al poder estar en donde la urbe queda a una cierta distancia y su ensordecedor ruido cambia por un dulce silencio, solo roto y excepcionalmente audible, por aquellos que tienen sensibilidad para esos sonidos.
Carpocoris fuscispinus.
Me cuelgo mi equipo fotográfico, cierro el coche y empiezo a andar, el lugar me es familiar y lo meramente estático, como siempre sigue en su sitio, pero en él, una vegetación cíclicamente cambiante la pinta de colores y insectos voladores revolotean en ella diciéndome que el camino, mi camino está pletóricamente vivo.
Oruga de Macaon en su penultima muda.
Sigo mi ruta establecida, maravillosamente la vida se sucede en la misma como en el pasado año y tal vez como lo ha venido haciendo a lo largo de la vida. Veo una pequeña mariposa que sale volando a mis pies, a pesar de mi tesón y de mi digamos “cariño” hacia estas pequeñas criaturas, aún no logro distinguirlas al vuelo y necesito acercarme a una mínima distancia para asegurarme de que se trata de Polyommatus escheri y no de una P. icarus como a primera vista creía, la fotografío sin muchos problemas y continuo andando, intentando de no perderme detalles de lo que va sucediendo a mi alrededor.
Macho de Polyommatus escheri.
Polyommatus escheri.
Me gusta arrodillarme frente a las flores que festonean las sendas por las que transito y en esa especie de ritual, descubro un diminuto submundo de vida al que llamo “El mundo de lo casi invisible” aunque en realidad para nada lo es y a poco que te enfundes un chaleco de sensibilidad de niño, se te desplegará con todas sus maravillosas criaturas, algunas de ellas, muchas diría, viejas y virtuales conocidas desde que en el año 70 me comprara por una cierta inclinación hacia ellas una estupenda ECICLOPEDIA DE INSECTOS en aquel peculiar invento llamado “Círculo de lectores”
Satyryum esculi.
Polyommatus icarus-hembra.
Polyommatus argus-macho.
Continuo mi paseo, una pequeña epopeya sin más dificultad que el pensamiento de que este pronto llegará a su fin y a contra pelo, por emplear una metáfora que lo haga entender mejor, deberé de regresar a la rutina de mi trabajo, al ruido cotidiano que me envuelve, que me estresa y que literalmente me está dejando sordo, pero que al tiempo retroalimenta mis ansias de retorno al lugar en donde el silencio se hace melodía y puedes sumergirte en un mundo que para nada es ni tan solo “Casi in visible”

Dedicado a una explosión de energía cordobesa llamada Maribel, todo un lujo de criatura que me precio tenerla por amigo

Klaus dijo
Buenas noches, Juan Ramón. Qué envidia me das con tus paseos tan fructíferos; parece un vergel donde vives comparado con los secarrales que hay por aquí (bueno, en invierno juego con ventaja :) ). Bellísimas las fotos. Qué bien pillasta el macho de escheri, por partida doble, y la hembra de ícarus. Espero que te hayas repuesto ya del todo. Un abrazo para tí, y otros dos para Juana y la receptora de tan merecida dedicatoria - Klaus
12 Junio 2008 | 12:26 AM