Cosas de gatos
Si no les cerramos ninguna puerta o ventana, nuestro gato se nos irá de caza, de reconocimiento de su territorio y el de sus alrededores, de amoríos quien sabe a donde, para regresar tranquilamente al hogar, y cuando a él le apetezca se sentará junto a ti en tu sofá y te dará un toque con el rabo para que le acaricies el lomo. En fin, toda una figura mística que ya los antiguos Egipcios adoraban como pequeños dioses, y pensemos que estos sabían muy bien lo que hacían, vestigios de ello nos han dejado los suficientes para creerlo.
