Coenonympha dorus
Llegar al campo cuando las luces del día clarean y empezar a andar por donde poco más tarde la vida bullirá batiendo sus luces, es una sensación recomendable, pero para que las sensaciones sean tan grandes que nos lleven a revivirlas siempre que podamos, no debemos de sentarnos en un mirador a esperar que esas luces lleguen; debemos de andar, agacharnos, movernos arriba y abajo y encontrar en donde late la vida, tal vez sus colores estén empañados por el rocío de la noche, pero tal vez ellos sean los que erizarán nuestros cimientos y nos harán volver al campo cuando las luces clareen