16 Octubre 2009

Nadie aflojó los cabos que tensan nuestra nave y el sol con rigurosa puntualidad, volvió a salir por la misma línea del horizonte por donde ha venido saliendo a lo largo de los tiempos.

Nadie viró el timón ni un solo grado y en el espacio estelar todo siguió marchando hacia un único y cadencioso rumbo.

Yo al principio no quise tocar nada, no quise que los días se alumbraran de manera diferente, pero si quise mirar, no perderme detalles de todo cuanto acontecía a travez de la pequeña escotilla de babor y desde el asiento en donde permanecía atado.

Alguna vez los cabos parecieron aflojarse y la nave cabeceó estrepitosamente, pero en la realidad nada de eso ocurrió, al parecer todo aconteció en mis pequeños sueños y al despertar de los mismos nuestro enorme vehículo sideral iba escrupulosamente dentro del rumbo

Pedí con sumo cuidado un especial permiso para moverme, soltarme del cinturón que me fijaba junto a la pequeña escotilla y poder deambular a mi aire discrecionalmente. Lo pedí como una especie de libertad condicional, sabedor que de esa forma tal vez accederían.

Aún no sé cómo pudo ser, pero mi cinturón se desató suavemente y mi cuerpo casi ingrávido empezó a recorrer con ansias los caminos de la nave.

Durante un tiempo miraba atrás, temeroso de que mi libertad condicional se hubiera acabado y me regresaran nuevamente a mi incomodo escaño junto a la pequeña escotilla.



Pero nada de eso ocurrió y seguí andando ansioso, con una especie de gula que me llevaba a descubrir las maravillas que a lo largo de milenios, se habían atesorado en nuestra pequeña nave.







Fui descubriendo lo grande, lo inmensamente grande y disfruté de unas luces cambiantes proyectadas en un vergel de vida. Agachado también descubrí, que mirar a lo pequeño y decirle respetuosamente y en voz alta ¡eres un amigo, un provisional y sencillo amigo liberado! mecía mis sentimientos más profundos y me inoculaba una paz que me hacía sentir diferente





Ya no me paraba a pensar en lo flojo o no de los cabos que tensan nuestra nave, ni tampoco miraba al punto de partida. Había crecido en amplitud de vibraciones y cada paisaje, cada flor, cada pequeña criatura con la que podía respirar el mismo aire, ver, tocar, oler, era un logro natural para los sentido, un bálsamo que untaba los poros de mi piel y me transmitía la especial orden, el placentero mandato, de que debía de fotografiar todo ese cúmulo de sensaciones.



No discutí la orden, tal vez porque veía en ella y con una creencia ciega, que de esa forma podría transmitirlas cómoda y de manera contundente a todo ese puñado de compañeros de viaje, a todos los que de manera continua siguen atados a sus sillas junto a cualquier escotilla de nuestra nave y sin llave liberadora


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28 Septiembre 2009


Fueron muchas veces las que salí a la calle, por todas partes corrí con los ojos abiertos buscando la luz, la luz... esa energía que aclara o que oscurece, que perfila dando formas que sin ella no existirían.



La luz, esa energía casi etérea que puede emblanquinar sin matiz alguno, o romper de un haz el arco iris y crear otro de incontables colores.



Fueron muchas veces, mirando cerca o intentando alcanzar el lejano horizonte, que quise tocar la luz. Ella era visible, casi palpable, pero al igual que tu cara reflejada en una pequeña charca, al tocarla con la punta de los dedos, se desvanece en un instante.



La luz que todo lo llena, lo pequeño y diminuto, lo colosalmente inabarcable y que tozudo yo, siempre persiguiendo su cuerpo sin formas, tratando inútilmente de tocarla.




Fueron muchas veces las que salí a la calle, salí en todas direcciones intentando de atraparla, me sumergí en los mares, escalé montañas y anduve desiertos, pero no la atrapé.









Después de mucho andar, tropezar y calentarme con ella, comprendí que la luz es libre, que no se puede tocar, que no se puede embasar, que no se puede comprimir y suministrarla en píldoras.




La luz simplemente hay que mirarla, amarla, tratar de entenderla, acariciarla y ella entonces envolverá tu espacio.



servido por danaus
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30 Mayo 2009
El día 5 de Enero 09 me lleve a casa una pequeña oruga de Charaxes jasius de escasos 2cm. La cogí de un pequeño madroño en donde desde hace unos años cada temporada varios huevos eclosionan, no más de cinco y sus orugas crecen hasta allá por finales de enero mediados de febrero, desapareciendo del árbol supongo que depredadas por algún tipo de araña, ya que aves en esos días del año y dada la situación del madroño no creo que sean los causantes y arañas sí que he visto en el mismo. Valga reseñar que el día 5 de enero, cuando me la lleve quedaron en el madroño bien marcadas dos más y el 9 de febrero ya habían desaparecido. No tengo seguridad del motivo, así que al menos desde mi punto de vista, lo dejo como una incógnita.

Un compañero me había regalado un pequeño madroño así que a Nelson que es como bauticé a la pequeña oruga, lo trasladé a dicho madroño, pensé aunque ello está por ver, que dado que vivo a no mucha distancia de su árbol de origen y que las condiciones de vientos y temperatura son casi semejantes en el nuevo emplazamiento, la pequeña crecerá sin problemas y espero que crisalide y eclosione cuando deba de ser y no antes ni después.
El nombre de Nelson le fue dado por Nelson Mandela, personaje por quien siento una gran admiración por muchos motivos y al que considero un gran superviviente de adversidades. Espero que Nelson sea una superviviente y se convierta en la hermosa mariposa que todos veremos.
Bueno hecha la presentación de la pequeña criatura, quiero decir que el hecho de arrancar a una oruga de mariposa de su hábitat y llevártela a tu casa, no tendría desde mi punto de vista el más mínimo sentido, si no fuera el de controlar su evolución de movimientos, crecimiento, crisalisación y eclosión, documentar la experiencia no sólo con tus observaciones, también con fotos que de no ser así, serían muy difíciles de tomar y todo ello por razones obvias, ya que en casa puedes mirarla a diario y varias veces al día, cosa harto difícil en el campo.
Lo primero que descubrí al dejar a Nelson en su nuevo madroño, fue que ésta en su hoja suele estar en posición vertical con su cabeza hacia arriba. El traspaso lo hice pinzando a su nuevo emplazamiento la pequeña ramita en donde estaba en su origen pero la posición de su hoja quedó invertida, así que nuestra protagonista rompiendo su asidua inmovilidad se puso las pilas, se dio un pequeño paseo y regresó nuevamente a la cama de seda de su hoja y allí estuvo sin moverse varios días hasta que esta y el resto de su ramita se secaron.
Una mañana fui a verla y vi que ya no estaba en su cama, así que la busqué como un poseso por el pequeño madroño, respirando tranquilo cuando vi que ya se había buscado una nueva hoja y que ya estaba en ella tejiendo su nueva cama de seda.


Durante el día permanece estática, incluso encoge algo su cuerpo, ello supongo que es por cuestiones de supervivencia, os aseguro que una oruga de Charaxes es un poco dificilillo de ver cuando está inmóvil. Durante la noche la cosa cambia, supongo que ya no tiene miedo de depredadores y se estira todo lo grande que es, incluso se da una vuelta por el madroño elige la hoja que se va a merendar y cuando le parece regresa a su hoja cama de seda. Valga decir que he visto lo que os cuento y que es maravilloso el sentido de orientación de esta criatura en la negra oscuridad de la noche. Otro dato de interés extraordinario, es que en el momento que escribo estas letras estamos a 20 de febrero y que desde el día que la traje hasta la fecha, tan sólo ha devorado dos medias hojas, esto si pensamos que está medio aletargada no puede revestir admiración, pero la cosa cambia si os digo que durante este tiempo de casi inanición, ha crecido algo más de 1,5 cm ¿De dónde saca la energía?


23 de febrero 11,13 pm. He llegado a casa del trabajo y después de decir que estoy vivo, voy al madroño a echar una mirada a Nelson. Hace días que en la base de su singular cabeza en forma de casco de extraterrestre, le había notado una pequeña hendidura negra y eso podía ser una señal de que pronto realizaría su primera muda. Mi sorpresa fue mayúscula cuando al hacerle mi visita, vi que la muda estaba realizándose y esta ya estaba en estado avanzado, así que cogí mi equipo fotográfico y puse bastante empeño en poder captar al menos una foto de tan importante momento en la vida de Nelson.


24 de febrero 11,30 am. Mi segunda visita a Nelson en el día de hoy me ha hecho descubrir otro dato importante en su vida y que naturalmente he podido registrar con mi cámara. El hecho es que toda su muda se la ha desayunado, toda menos el casco de su vieja cabeza que lo he encontrado al pie del madroño, ha estado en la forma que podéis ver en la foto hasta que ha dado buena cuenta de su vieja piel, después ha tomado nuevamente la posición de siempre, vertical hacia arriba. He cogido el calibre y he comprobado que su cuerpo apenas si ha cambiado, pero su cabeza respecto a la anterior es casi el doble, así que en los días sucesivos tendré que observar a una pequeña cabezona con traje nuevo.




9 de marzo. Nelson ya sale a comer regularmente, como siempre ya entrada la noche y aún controlándose, digamos que un poco a dieta, cosa que considero normal si su eclosión se debe de dar para el mes de mayo, aún así ya mide más de 4cm.



He observado que durante el día está estática en su cama, pero a veces los rayos del sol pegan en ella, siempre y en la orientación en la que se encuentra el madroño por la cara opuesta de la misma, entonces se mueve y se acomoda en su hoja para quedar en sombra.

19 de marzo. Nelson hace unos días que nota cercana la primavera y se le ha despertado las ganas de comer. Todas las noches se da su paseíto por el madroño en donde habita y se sampa una buena ración de hoja. Suele hacerlo ya bien entrada la noche y según mis observaciones no ataca la hoja de cualquier manera, a veces baja hasta buscar la punta de la hoja y una vez allí la empieza a devorar de derecha a izquierda y de izquierda a derecha. Otras veces empieza desde el tallo hasta la punta comiendo siempre la parte derecha de la hoja delimitada por el nervio central de la misma, cuando llega abajo se da media vuelta y regresa a su cama, ya que al menos de momento no devora una hoja entera de una tanda. En estos momentos tiene un tamaño aproximado de 5cm. Y 7mm de grueso en su parte más grande














17 de abril. Hoy he llegado a casa y como siempre he ido a hacer una visita a Nelson, cuando llegue al pequeño madroño vi con estupor que no estaba en el lugar de siempre, la busqué con nerviosismo con el temor de que algún pájaro se la hubiera merendado, a esta altura el desfoliado madroño no le ofrece mucha cobertura y esa posibilidad siempre ha existido durante todo este tiempo. Por suerte Nelson seguía en él, tan solo que había cambiado su hoja cama por una ramita relativamente alejada, dando síntomas de estar a punto de iniciar el proceso hacia crisálida.




Nelson fue madurando en su pequeña capsula, en el interior de la misma fue detectando los cambios de luces, de temperatura y posiblemente las vibraciones de este observador que cruzaba los dedos para que en el momento del avivamiento pudiera estar presente.


14 de mayo. Al llegar a casa vi que la capsula de Nelson se había tornado transparente y en su interior, se vislumbraban los colores de la bella criatura que pronto eclosionaría a una nueva vida, de manera que ilusionado preparé todos los bártulos para a la mañana siguiente, no perderme los detalles que había estado esperando durante varios meses.

15 de mayo- 6,30 am. El despertador sonó temprano y en pijama salí hasta el pequeño madroño para ver que la mañana sería nublada y que Nelson a pesar de ello seguía su ya acelerado camino hacia la eclosión.
Eran las 10,30 am. El trípode, la cámara, más de un flash y toda mi nerviosa mirada, se concentraban en la pequeña capsula en la que Nelson se había metido hacía 27 días. La transparencia de la misma dejaba entrever la bellísima criatura en la que se había transformado y que con seguridad saldría a la luz a cualquier hora de la mañana, pero que paradójicamente yo no iba a poder presenciar, debía de acudir a una cita ineludible en Barcelona, así que recogí los bártulos y salí corriendo hacia la Urbe dejando que la Naturaleza hiciera sin espectador algun lo que viene haciendo a lo largo de los tiempos.

En la caravana que casi siempre la entrada a la Ciudad impone, pensaba con frustración que no había culminado mi ilusión de ver volar a Nelson. Pero me consolé pensando que un sueño deja de existir en el momento que lo tocas con la mano. Por tanto en cuanto me sea posible volveré a prepara el camino de un nuevo proyecto y mientras tanto, recordaré lo aprendido de la vida de una oruga de Charaxes jasius a la que le puse el nombre de un admirado superviviente
Si alguien no se imagina como puede ser Nelson ya con su forma de mariposa, os dejo unas imágenes de ejemplares de su especie.





Espero que la pequeña aventura de Nelson os sirva y saquéis de ella alguna utilidad.
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19 Noviembre 2008

Si tuviera que elegir a una de las cuatro estaciones que tiene el año, con seguridad que me quedaría con la primavera, esa parte del tiempo en la que la vida, o al menos gran parte de ella, eclosiona con fuerza transmitiendo a la Tierra energías renovadas y vivificantes.

Pero si tuviera que escribir sobre la belleza de nuestra pequeña nave y para ello tuviera que hacerlo desde una estación del año, me gustaría que fuera desde una ventana grande y sin cortinas abierta al otoño.

Desde esa perspectiva intentaría dibujar con letras el aire húmedo que te arropa los sentidos, la lluvia fina que satura los colores y los cambiantes tonos de las hojas del caducifolio, que caerán en corta peregrinación a un suelo no distante.

Dibujar con letras no es nada fácil, sobre todo si pretendes dibujar con trazo fiel los sonidos del aire, el cantar del pequeño riachuelo, que sediento de un estío cada vez menos generoso en aguas, se recobra y empieza a serpentear con un seguro e inequívoco camino hacia el lejano mar.

Me pregunto cómo puedo dibujar con letras los colores del bosque, o el crujir que a mis pasos originan en el silencio del mismo y que intento de minimizar convencido de que perturbo a los duendes del lugar.


Intento de dibujar con mi pluma mis pasos cortos, los que me llevan y los que me traen en una trayectoria casi elíptica por esa estación cargada de magia y noto como ella se calienta y vibra, dejando su tinta estremecida por una secuencia de sensaciones que le da conciencia de que no podrá describirlas.

Aún así la agarro con fuerza, pero intentando al tiempo que mis dedos, más que fuerza, le transmitan la suavidad de saber entenderla, que están con ella como un todo, en ese esfuerzo de querer reflejar con unos dignos trazos la realidad del momento.

Una ligera lluvia empieza a caer, mi óptica se empeña por un momento y me turba, en ese himpas en la que mi vista se nubla, cierro los ojos y respiro cadenciosamente mientras que por mi nariz, una legión de olores penetra hacia una sesera sabedora que el otoño, me envuelve, me humedece y me susurra una retahíla de pequeñas y modulantes corrientes, impulsos eléctricos que me motiva hacia una agradable dimensión.

Abro los ojos, la lluvia aunque menos densa sigue cayendo, todo a mi alrededor está dominado por el gris, un gris que no atino a dibujar con letras, tal vez porque el gris, no es gris si no vienes al lugar, o quizás sí lo es, mezclado sabiamente con los pigmentos sabios de una estación llamada otoño y que al intentar dibujarla con letras, hace vibrar a mi pluma y en esas vibraciones, mi corazón se calienta con el enorme regalo de esta que nos lleva y que me ha convertido por primera vez en eso que muchos, solemnemente llaman "Abuelo"
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14 Agosto 2008
Al poco tiempo de la presentación de nuestro libro “Mariposas en Libertad” el maestro y compañero José Manuel Sesma y yo acudimos a una entrevista en un programa radiofónico. Durante ella y en un espacio de tiempo muy reducido, entre muchas otras cosas, nos preguntaron ¿para qué sirve una mariposa? La pregunta era un poco cachonda, bueno diría que más que un poco era muy cachonda, teniendo en cuenta que en nuestra sociedad el servir o no servir, está siempre ligado con el grado de beneficio rápido y tangible que aquello que se valora proporciona y que una respuesta contundente requería bastante más de un minuto para convencer, o al menos, dejar intuir con muchos argumentos ¿para qué sirve una mariposa? y esos que entienden mucho de todo pero poquísimo de los ciclos de la vida, pudieran decir ¡Caramba! sí que son importantes esos bonitos insectos.
Cuando el hombre apareció en la Tierra, lentamente fue dando pasitos evolutivos hasta llegar a ser el que es hoy, eso según la ley de la evolución, es algo que le ha ocurrido y le ocurre a todas las especies de vida de nuestro Planeta pero se da el caso que cuando nuestra especie empezaba a despuntar como una burda parodia de lo que somos hoy, las mariposas ya llevaban mucho más de 200 millones de años volando por los campos y bosques de nuestra nave, algunas de las que vuelan en nuestros días posiblemente no difieran mucho en formas, colores y tamaño, de aquellas que volaban allá por los albores de la humanidad, así que me pregunto con qué mezcla de arrogancia e ignorancia podemos preguntar ¿Para qué sirve una mariposa?

Vuelvo a decir que “una mariposa me parece un cruce entre fantasía, ciencia ficción y una milagrosa realidad” pero tras de esta frase más o menos lapidaria, está el milagro de haber pasado la prueba K-T, es decir, la frontera entre el cretácico y el terciario. Junto a otros insectos artrópodos, sobrevivieron al cacareado cataclismo que llevó a los dinosaurios a una total extinción y siguieran en nuestra nave no solo evolucionando, sino coevolucionando con el reino de las plantas, hasta llegar a una interrelación tal, que sin mariposas muchas plantas no existirían y sin estas el camino de la vida en nuestro bello Planeta habría sido otro, con toda probabilidad, nada que ver con el que hoy conocemos.

Más del 80% de las plantas superiores logran fructificar porque utilizan a los insectos para la polinización cruzada y sin estos transmisores de polen, de los que nuestras mariposas forman un número importante, todas las plantas y entre ellas están las que tienen importancia agrícola, sencillamente no existirían como las conocemos hoy

Las poblaciones de los lepidópteros son tan importantes que sirven de alimento a las más diversas clases de animales. Entre los vertebrados destacan además de las aves, los reptiles y los mamíferos. De estos últimos el grupo más espectacular sea el de los murciélagos que capturan a las mariposas por la noche y en pleno vuelo. Muchas veces habremos visto en las farolas de nuestros pueblos a muchas mariposas nocturnas que son atraídas por la luz.

Muchas de ellas son quemadas por el fuerte calor que las farolas desprenden. Cuatro farolas de un pueblo tal vez puedan tener poca repercusión en las poblaciones de nuestras mariposas nocturnas pero imaginemos por un momento las muchísimas farolas de una autopista y los trazados que ellas describen, esto sí que tiene un fuerte impacto sobre ellas, y no solo sobre ellas, también sobre poblaciones de murciélagos que como decía anteriormente, una parte importantísima de la dieta de estos singulares mamíferos la constituye nuestras mariposas. Por tanto y como consecuencia del impacto ambiental de dichas farolas, muchas poblaciones de murciélagos se ven disminuidas, siendo la disminución de sus poblaciones, causa directa del aumento de muchos otros insectos que también forman parte de la dieta de ellos.

Bueno tampoco debemos de preocuparnos mucho porque hayan menos de esos “repelentes” bichejos llamados murciélagos,a fin de cuentas solo saben comer mariposas y muchos, muchos insectos, entre ellos mosquitos que se multiplicarán ante la ausencia o disminución de uno de sus controladores naturales más importantes.

Ironías a parte, herbicidas, desforestación, rotulación de terrenos para zonas urbanas e industriales, monocultivos, erradicación de setos, todo ello y muchas otras cosas, agreden los biotopos de nuestros lepidópteros (mariposas) disminuyendo poblaciones e incluso haciéndolas desaparecer de muchas zonas, de manera que la presencia o disminución de ellas, indica el grado de salud de una zona, un buen bioindicador del grado de salud de un lugar, dándonos a entender a poco que nos paremos a pensar la importancia de cada cosa en nuestra nave.
En su último discurso, Buda dedicó unas palabras a las mariposas por haber aprendido de ellas más de la vida que de todas las escrituras de los brahamanes y nosotros deberíamos de ver que en nuestra bella nave, toda forma de vida está estrechamente relacionada con otras y todas de alguna manera entre sí y cuando una de ellas se ve afectada negativamente, todo tiembla estrepitosamente, por tanto, yo no preguntaría para qué sirve una mariposa, preguntaría si “el ser más racional del Planeta Tierra es capaz de analizar los ciclos de la vida y llegar a intuir que quizás en su acelerado camino de ambición sea capaz de hacerlas desaparecer, pero que cuando eso ocurra, le queden cuatro días en ese otro camino paralelo hacia su extinción.

Tal vez poco pueda hacer para evitar los desastres ecológicos que pintan de oscuro color nuestra BELLA NAVE AZUL pero seguiré en mi empeño de fotografiarlas con la ilusión ya un poco tocada, de que mis nietos y las generaciones que les sigan, puedan disfrutar de estas criaturas sin preguntarse para qué sirven las mariposas, porque sepan que sin duda alguna van mucho más allá de la visión poética de algo hermoso
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26 Julio 2008
Para aclarar todos los malentendidos, la Palma no es capital de Mallorca (Palma) ni tampoco aquella de gran Canarias (Las Palmas) La palma es una de las tres pequeñas Islas de Canarias, la más noroccidental del archipiélago. No es casualidad que a la Palma se la llame también La Isla Bonita) y se la describa como mini continente. Hace unas semanas Radio Nacional en el programa de “No es un día cualquiera” realizado en la Isla, la rebautizó con el nombre de “La Isla Maravillosa” y yo después de unos días recorriendo su geografía y estando respetuosamente de acuerdo con esos calificativos y con muchos otros que se le podrían dar, siempre grandilocuentes, me atreví a volverla a rebautizar como

La Isla de los Lagartos
En mi primer y segundo día en la Isla de la Palma, descubrí que en ella y por muchísimos lugares, existía un bello lagarto que llamó con fuerza mi atención y mi interés de fotógrafo, pero para mí frustración no pude acercarme a ellos a menos de un metro sin que desaparecieran de la cobertura de mi cámara y poderles hacer una toma que fuera algo relevante.
El tercer día, regresando de la ascensión al volcán Teneguía, me senté al borde del camino sobre unas piedras volcánicas, saqué del bolso térmico una cerveza helada y mientras pensaba en la última erupción del volcán en el año 71. Una legión de esos bellos lagartos fue saliendo de las piedras y rodeándome sin ninguna vergüenza hasta tocar mis pies.Saqué de mi mochila un plátano (Canario) lo hice a trocitos, lo coloqué sobre las piedras y ¡Bingo! La puerta para tenerlos cerca y poder fotografiarlos se me abrió de par en par. En días sucesivos repetí la jugada con todo lujo, el lujo de relacionarme con este bello endemismo de la Isla Bonita, desde ahora Mi Isla de los Lagartos
Gallotia galloti





Pero que el sobrenombre que cariñosamente le he puesto a la Isla Bonita no os lleve a engaño. En la Palma casi siempre luce el sol en algún lado, la corriente canaria y el viento alíseo suavizan el clima desértico africano. Las cumbres cumplen la función de frontera climática. En ella se detiene el permanente alíseo del noroeste, los árboles ordeñan al mar de nubes sobre el que se extiende un cielo intensamente azul.
El 50% de la Isla está cubierta de bosques, el 35% es espacio natural protegido. En 1954 fue declarada la Caldera de Taburiente Parque Nacional, en otoño del 2002 toda la Isla Reserva de la Biosfera.



Observatorio astrofísico Roque de los Muchachos
La singularidad de la Isla hace que de los 744 tipos de plantas silvestres que en ella hay contabilizadas 219 son endemismos, entre ellos 70 son exclusivamente Palmeros, 104 únicamente de Canarias y 45 solamente en la Macaronesia (Canarias, Azores, Madeira y Cabo Verde)
Parte Norte de la Isla (El Tablao)

La fuente principal de ingresos de la Palma es la agricultura y especialmente el cultivo del plátano. En la actualidad las plantaciones plataneras ocupan, sobre todo en el sur y el oeste, casi la totalidad de la franja costera, se extienden sobre todo por el valle de Aridane y ascienden hasta la altura de las medianías. En conjunto se cultivan más de 3000 Ha lo que supone casi la mitad de la superficie cultivada de la Isla, exportándose anualmente 140.000 toneladas


Naturalmente en la Palma también hay mariposas, y un fotógrafo que dedica un alto porcentaje de su energía en fotografiarlas, en la Palma no las iba a mirar de largo sin tomar ningún registro, así que también los amantes de ellas podrán disfrutar muchísimos, incluso encontrar bellos endemismos que hará subir el entusiasmo en las caminatas por la isla
Lycaena phlaeas

Pieris cheiranthi--Endemismo Canario
Pieris cheranthi
Danaus chrysippus- muy abundante en algunos lugares de la isla
Cyclyrius webbianus abundante en la isla desde el nivel del mar hasta en las cumbres más altas de la
La Palma está situada fuera de los circuitos de turismo de masa, ofrece algo más que no “solo” sol y playa, e invierte en turismo sostenible. El viajero podrá encontrar por toda la Isla una gran oferta de turismo rural a un precio justo y en donde podrá alojarse y saborear de otra forma la paz de este bello lugar, a donde ojalá la especulación de aquellos que lo rompen todo, sea frenada por los palmeros que amen a su Isla
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11 Junio 2008
La mañana aún es joven y el fresco de la misma aún se deja sentir en el aire, el olor que este desprende me levanta el ánimo que a decir verdad no necesita demasiado para sentirse eufórico y que se llena de buenas vibraciones al poder estar en donde la urbe queda a una cierta distancia y su ensordecedor ruido cambia por un dulce silencio, solo roto y excepcionalmente audible, por aquellos que tienen sensibilidad para esos sonidos.
Carpocoris fuscispinus.
Me cuelgo mi equipo fotográfico, cierro el coche y empiezo a andar, el lugar me es familiar y lo meramente estático, como siempre sigue en su sitio, pero en él, una vegetación cíclicamente cambiante la pinta de colores y insectos voladores revolotean en ella diciéndome que el camino, mi camino está pletóricamente vivo.
Oruga de Macaon en su penultima muda.
Sigo mi ruta establecida, maravillosamente la vida se sucede en la misma como en el pasado año y tal vez como lo ha venido haciendo a lo largo de la vida. Veo una pequeña mariposa que sale volando a mis pies, a pesar de mi tesón y de mi digamos “cariño” hacia estas pequeñas criaturas, aún no logro distinguirlas al vuelo y necesito acercarme a una mínima distancia para asegurarme de que se trata de Polyommatus escheri y no de una P. icarus como a primera vista creía, la fotografío sin muchos problemas y continuo andando, intentando de no perderme detalles de lo que va sucediendo a mi alrededor.
Macho de Polyommatus escheri.
Polyommatus escheri.
Me gusta arrodillarme frente a las flores que festonean las sendas por las que transito y en esa especie de ritual, descubro un diminuto submundo de vida al que llamo “El mundo de lo casi invisible” aunque en realidad para nada lo es y a poco que te enfundes un chaleco de sensibilidad de niño, se te desplegará con todas sus maravillosas criaturas, algunas de ellas, muchas diría, viejas y virtuales conocidas desde que en el año 70 me comprara por una cierta inclinación hacia ellas una estupenda ECICLOPEDIA DE INSECTOS en aquel peculiar invento llamado “Círculo de lectores”
Satyryum esculi.
Polyommatus icarus-hembra.
Polyommatus argus-macho.
Continuo mi paseo, una pequeña epopeya sin más dificultad que el pensamiento de que este pronto llegará a su fin y a contra pelo, por emplear una metáfora que lo haga entender mejor, deberé de regresar a la rutina de mi trabajo, al ruido cotidiano que me envuelve, que me estresa y que literalmente me está dejando sordo, pero que al tiempo retroalimenta mis ansias de retorno al lugar en donde el silencio se hace melodía y puedes sumergirte en un mundo que para nada es ni tan solo “Casi in visible”

Dedicado a una explosión de energía cordobesa llamada Maribel, todo un lujo de criatura que me precio tenerla por amigo
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12 Abril 2008
Conozco un lugar en donde hace cuatro años descubrí que allí suele volar cuando le toca volar, esa pequeña, peluda y bonita mariposilla llamada Tomares ballus. El primer año que la descubrí la tuve varias veces encuadrada en mi cámara, pero no conseguí de ella ni una sola toma.

La criatura es peculiar y aún sabiendo por donde puede encontrarse es difícil de localizarla, ya que esta no suele volar habitualmente, permaneciendo quietecita en su posaderos, en los cuales y como se puede ver en las tomas que os dejo, se camufla de extraordinaria forma.

Una cosa que me llena de admiración de la familia de Lycaenidae, es su sentido de la territorialidad y nuestra Tomares no lo iba a ser menos. Una manera de verla, es cuando un macho invade el territorio de otro, entonces los veremos en un corto pero duro escarceo por marcar sus espacios, también los machos se muestran muy beligerantes con cualquier otra especie que entre en las zonas bajo su control, aunque los intrusos las doblen o tripliquen en tamaño, siendo extraordinario observar estos pequeños lances.
Cuando voy de visita a mi pequeña “colonia” suelo emplear la siguiente técnica para descubrir por donde se encuentran y así observarlas y naturalmente si me dejan, fotografiarlas.
Suelo cubrir mi cabeza con un gorro que hace que cuando la levanto, el sol no me deslumbre (ello es útil para con todas las mariposas) y así poderla seguir mejor en su corto y zigzagueante vuelo hasta que se vuelve a posar.
Para que levante el vuelo, con una vara voy golpeando la hierba y el suelo por donde creo que puede estar. Si consigo estar de suerte y la levanto, rápidamente me agacho y en esa posición sigo su evolución, normalmente si te quedas quieto, vuelve casi al mismo lugar de donde partió. Seguirla no es nada fácil y un gran porcentaje de veces la pierdo de vista, cuando eso ocurre vuelvo a comenzar la jugada.
Una vez localizada hay que tratarla como a cualquier otra mariposa, estudiando el mejor ángulo de acercamiento (agachadito) sin brusquedades y sin proyectar sobre ella sombras ni nada que pueda alterar la percepción de su pequeño entorno.
Al ser una criatura univoltina y las notas que os dejo simples observaciones de campo y mi manera de actuar sobre ellas, puedo deciros con más entusiasmo que otra cosa, que en estos cuatro años, el primero la vi en contadas ocasiones y como os decía al principio, no la pude ni llegar a fotografiar. Que el pasado año no la llegué a ver ni una sola vez, así que mi experiencia con ellas se limita a una buena relación en su ciclo del 2006 y en este en el que estamos del 2008, en el que he visitado con frecuencia “la colonia” de la que os hablo, viéndola y fotografiada en todas mis visitas y como dato digamos que desde mi ignorancia desconcertante, todos mis avistamientos han sido de machos.

Las guías que manejo dicen de ella que sus orugas se alimentan de Lotus, os puedo asegurar que en la colonia hay varias especies de esta especie de flora.

Espero que la sequía en la que estamos no haga que su ciclo se jorobe, que mis no avistamientos de hembras, se deba a que no he tenido capacidad para verlas y que el próximo año “la colonia” siga activa y numerosa. En lo que queda de su vuelo, seguiré tratando de estudiar sus movimientos y cruzaré los dedos y alguna retahíla con mis duendes del campo, para que me permita documentar algunas de sus orugas como muestra de que la esperanza de vida está servida.

servido por danaus
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